ME MOLAN TUS RENGLONES

    Uno de los momentos que más recuerdo de mi época en el cole, fue cuando en la mesa, nos presentaron a mis amigos lo folios en blanco.

Y tú dirás: Hija Rosa, ¿de verdad que te acuerdas de eso?

Pues sí, mira, cada una tiene sus cosas 😉

    Ya eramos MAYORES, y teníamos que empezar a ser aseadas y olvidarnos de las pautas de las hojas. Ahora lo pienso, y me parece un ejercicio formidable de autocontrol. También recuerdo que durante mucho tiempo, hice trampas. Me colocaba debajo una planilla con las pautas marcadas en rojo con rotulador. Me encantaba ver el escrito final, con el espacio entre las líneas iguales, y rectos, rectos, súper rectos los renglones. Me daba mucha tranquilidad.

¿Tendrá algo que ver mi necesidad de tenerlo todo controlado, y sin desequilibrios?

Pues claro, en el papel, también nos expresamos como somos frente a la vida.

De ahí, mi necesidad inconsciente, de escribir siempre en hojas pautadas. Miraba un folio en blanco, y me daba la sensación que iba a tirarme al abismo. Me costaba, me daba intranquilidad. Durante años, escribí diarios, y todos están escritos sobre hojas cuadriculadas (que no me gustan nada), o de doble pauta (que tampoco). 

Las cuadrículas te obligan a hacer la letra demasiado grande, y la doble pauta, demasiado pequeña. Con lo cual, me decidí a aprender a controlar mis emociones, y siempre uso libretas de hojas en blanco.

¿Controlar mis emociones para escribir de manera equilibrada, en hojas en blanco?

Exacto. Los renglones en grafología, nos van a dar información de nuestra estabilidad emocional, las variaciones de nuestros estados de ánimo, el humor… Por lo tanto, ni tan bueno es hacer las líneas rectas rectísimas, como si hubiéramos utilizado una regla, ni con tantos baches, que parezca que las has escrito en un camión, por un camino de piedras.

    Os presento cinco grandes grupos (que no son todos), para clasificar la dirección de nuestros renglones, y cada uno de ellos, nos informará de cómo estamos llevando nuestro corazoncito en ese momento.

  1. Líneas rectas: Son líneas que ni ascienden, ni descienden, se mantienen en rumbo fijo. 

Envidia que me das.

    A veces, ese equilibrio entre la razón y el sentimiento, se necesita. Y esa constancia que muestras también. Eres una persona que siempre terminas lo que empiezas, segura de ti misma, seria, buena conducta, control y disciplina. Es una escritura positiva, siempre y cuando, el conjunto del escrito no sea demasiado estático, y poco vibrante. Las emociones existen, y así tienen que estar plasmadas en el papel también. A veces, controlarnos tanto, tampoco es bueno.

    2. Escritura ascendente: La línea asciende respecto al renglón. Comienzas en línea con el renglón, pero poco a poco te vas yendo a las nubes. Si es un ascenso moderado, te elevas un poquito, es muy positivo, porque tu corazón late de alegría, ánimo, entusiasmo… Es un signo de optimismo, y de ganas de hacer cosas. Eres sociable, cordial, imaginativa, creativa, entusiasta, y algo nerviosa. 

Ahora bien, si tus renglones se disparan hacia arriba como un cohete, multiplica todo lo que te he dicho antes por mil. Falta de moderación, invasiva, hiperactiva, impetuosa, con un entusiasmo desbordante, equilibrio cero, ambición desmedida, ¡buf! yo empezaría a bajar tus renglones pero ya. 

 

3. Escritura descendente: La línea termina más abajo de donde empezó. 

Habría que saber si esta característica de tus renglones es ocasional, o siempre los haces así. Si esto fuera ocasional, no nos indicaría nada más que necesitas unas vacaciones. El cansancio se te está apoderando.

Si por lo contrario, tus líneas son así de manera constante, la valoración no es muy positiva, ya que indicaría que estás muy triste, desanimada, melancólica, no confías en ti misma, estás intranquila. 

¡Venga, renglones arriba!

    Sé que es complicado en estos momentos, pero debes obligarte a salir del bucle. Sal a pasear por el campo, haz algún deporte, haz algo por alguien (eso es súper gratificante), engánchate a leer libros, pega cuatro gritos en el monte, hártate a llorar, y sigue caminando.

    4. Líneas convexas. Las líneas empiezan subiendo, y luego progresivamente descienden. Forman como una montaña redondeada.

Eres como un globo que se hincha rápido, y se deshincha a la misma velocidad. Tienes un subidón, por ejemplo, al empezar un proyecto, pero poco a poco, vas perdiendo motivación y entusiasmo, en cuanto se presenta cualquier imprevisto. No sueles acabar lo que empiezas por ese motivo. 

 

5. Líneas cóncavas. Lo opuesto a lo que te he dicho antes. Las líneas empiezan cayendo, para volver a ascender. Como si dibujaran un cuenco.

No empiezas las cosas con ningún entusiasmo, pero tienes una capacidad de reponerte envidiable. Te motivan los obstáculos y los problemas que te surgen en el camino, son retos para ti. Eres una buena “solucionadora” de problemas, y encima te llenan de energía.

 

Y tú me preguntarás:

Entonces, ¿cuál es la manera para escribir “bien” mis renglones?

Unos renglones vibrantes de emociones, moderadamente ascendentes, y horizontales son los más saludables. 

¿Vibrantes de emociones? 

    Sí. Nunca una escritura rígida (sin sentimientos) será positiva. Al igual que a nosotros nuestras emociones nos hacen vibrar, de alegría ,y por qué no, algunas veces de tristeza, así tiene que quedar reflejado en tu letra. Eso sí, los extremos no son buenos. En cuanto sintamos que nuestras emociones están bloqueándonos nuestro día a día, es hora de ponernos solución. 

Controlemos nuestros renglones, y así lograremos controlar nuestras emociones para llevar un día a día más saludable.

¡Besos mil!

Rosa.

Add A Comment